jueves, 21 de enero de 2010

entre tu y yo

A Tati y Celi
Ni tan siquiera
la mirada del viento
podrá cegar
Tati y Celi
Ni tan siquiera
la mirada del viento
podrá cegar
la luminosidad que alumbran
nuestros sueños.
La frescura
de las sonrisas que nos acarician
salpican nuestras vidas
como gotas de rocío
cristalinas, transparentes
sobre la piel purificantes
de nuestros cuerpos.
Y entre tú y yo
el amor interminable
infinitamente sublime
invulnerable
al sueño platónico
de lo inalcansable.
Entre tú y yo
el amor no condicionado
desencadenado
llevado a la cima
del universo de los sentimientos.
Entre tú y yo
el amor sin recelos
cómplice en las miradas
diciéndonos te quiero.
la luminosidad que alumbran
nuestros sueños.
La frescura
de las sonrisas que nos acarician
salpican nuestras vidas
como gotas de rocío
cristalinas, transparentes
sobre la piel purificantes
de nuestros cuerpos.
Y entre tú y yo
el amor interminable
infinitamente sublime
invulnerable
al sueño platónico
de lo inalcansable.
Entre tú y yo
el amor no condicionado
desencadenado
llevado a la cima
del universo de los sentimientos.
Entre tú y yo
el amor sin recelos
cómplice en las miradas
diciéndonos te quiero.
autor: Victor Juan Pérez.

domingo, 10 de enero de 2010

"La abuela y el pelujilla"


Mi "aguela"llamada Pino
y canaria de Las Palmas
un día se fue del mundo
pero la llevo en el alma.


Ay su virgen de Teror
y también la Candelaria
que en tiempos de la cosecha
elevaba sus plegarias.


Ella hablaba a las flores
al tomillo, al ciruelo
levantandose temprano
"pa jacerle" el café al "agüelo".


Las flores le respondían
con sus ramos de ilusiones
y el canario del falsete
con sus tímidas canciones.


Se metía por las huertas
a buscar un bubanguito
"pa jaserle" un "güen" potaje
al granuja de Jalisco.


Siempre estaba colorada
como manzanas pintonas
que se cojeen en los altos
cerquita de la Perdoma.


A su nieto despertaba
con taza de manzanilla
y se ponía privada
contemplando al "pelujilla".


Que campesina tan sana
que canaria mas honesta
aunque un poco novelera
para eso de las fiestas.


Empezaba en San Isidro
y después en San Benito
pasando por San Andrés
la Rambla o Garachico.


Y también por Tacoronte
en el Puerto o en el Realejo
donde abuela se largaba
un "guen" trozo de conejo.


A lo alto de la torre
se subia muy temprano
para ver la romería
y a los magos sus hermanos.


Mujeres portando flores
y los magos con sus cabras
vestidos con mantas blancas
llevando varas muy largas.


Carretas y mas carretas
parranditas y mas parrandas
todos caminando juntos
con mucho amor a la patria.


Terminado el "´güen" folclore
se metía en un buen "güachinche"
a comer papas con mojo
con el traguito del "trinque".


Cuando caía la tarde
corría a cojer la "güagua"
y a Carmenaty llegaba
"entoavia con magüas".


"Aguelo" allí le esperaba
cabriado como un gruñón
pero ella lo alagaba
obsequiandole turrón.


" No me estés jodiendo Pino
y no seas baladrona
que ya están encendidas
la luces de La Perdoma".


"Agúela" no se enfadaba
y le "jacía" una tortilla
con postre de queso y plátanos
engañaba al "pelujilla".


Entonces "agüelo" Eustaquio
se comía el "´¨guen" turron
y los dos cantaban juntos
festejando a su patrón.


Esperemos compañeros
que estos versos le diviertan
"pos" mi "agüela" sigue viva
en los campos y en las fiestas.



Chucho Dorta
Berlín, invierno del 79.