jueves, 11 de noviembre de 2010

El Realejo de Abajo sus comienzos( 1409-1505)

Amaneciste haciéndote pueblo

a orillas de barrancos,

por donde las lluvias de cumbre bajaban

salpicando tus sembrados

y la frescura del pinar

acariciaban tus playas y acantilados.

D. Guillermo Camacho Pérez-Galdós, vecino que fue de El Realejo bajo(Hacienda Los Príncipes), certifica que fueron los habitantes naturales de la isla de Canaria, más concretamente de los lugares de Guía y Gáldar, llegados y unidos a los conquistadores castellanos, se establecieron en esta zona del valle de Tahoro, en principio en el Realejo Viejo (alto) y después en los alrededores de la parte baja de la hacienda de El Realejo, que linda con el barraquillo de la Cruz de los Muertos, cercado de Santa Lucia y barranco de Godinez. Estos nuevos pobladores, empiezan viviendo en cuevas y chozas de paja, habitadas anteriormente por guanches del lugar, unos sometidos a los conquistadores españoles, otros huyeron a la partes altas de los montes de Tigaiga, siguiendo su resistencia y lucha años después junto a otros de otras partes de la isla (llamados los Alzados). Datas recogidas de Pedro Mayor (1501) estos nuevos repobladores se asientan en la parte baja de la Hacienda de el Realejo, formándose calles en las lindes de los barrancos , Canto de la Calle, la Alhondiga, Cantillo y laderas de Tigaiga, recibiendo solares del Adelantado Fernández de Lugo. En los años 1409 al 1501, reparte tierras de regadíos tanto a naturales de la isla Canaria, como a conquistadores que le ayudaron en la conquista y derrota de los guanches. Pedro Mayor, Pedro de Lugo, Agustín de León, Juan Zamora, Alonso de Llarena, Fernando de Castro, los canarios Juan Beltrán, Juan Buenviaje, Rodrigo el Cojo, Pedro Luís, el borgoñés Jorge de Grimón aparte de las ya obtenidas en propiedad por el portugués Fernando del Hoyo. Podemos decir, que en principio el nombre de El Realejo es el lugar donde se establecen y acampan el ejército conquistador, pasando a dominarse con este nombre a la Hacienda del Adelantado. Esta Hacienda se encontraba en tres niveles: arriba, medio y bajo. En la parte alta estaba el cercado alto o de los Majuelos, recibía el agua de dos arroyos de la Lora y el Garabato, en el cercado medio había otro tanque y las casas principales de la Hacienda alrededor del barranquillo de San Sebastián y todos sus alrededores cubiertos de brezo y monte bajo, y en la parte inferior de la Hacienda, el cercado de Santa Lucia o bajo que recibe el agua que pasa por el molino con fuerza, para después utilizarla para el riego de los cañaverales y donde se cultivan trigo, cebada y centeno. La población a partir de 1409, se hace importante en el Realejo de Abajo con la llegada de naturales de la isla de Canaria. Se construye el ingenio azucarero (construido el 10 de octubre de 1501) de El Realejo por Fernando del Hoyo vecino de Santander y conquistador, donde toda esta zona se beneficia con el riego fijo de dos arroyos de aguas que el Adelantado les quitó a los vecinos de El Realejo Viejo, para el riego de sus cañaverales. Reuniendo apuntes de datas de escribanos, historiadores, resumimos que los comienzos de El Realejo como pueblo, lo forman con naturales de la isla de Canaria como primeros vecinos en los entornos de la Hacienda del Adelantado e iglesia de la Concepción de el Realejo de Abajo. El Realejo en sus comienzos, es la Hacienda del Adelantado que luego su término de El Realejo se extiende a toda la zona del oeste del valle de Tahoro.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Raices


¿Por qué los arboles esconden
el esplendor de sus raíces? Neruda.


El mantener viva, la identidad propia de este pueblo sus principios y orígenes, es tan importante para su existencia, como son las raíces para el árbol.
La supervivencia y buena salud del árbol, depende de que sus raíces tengan buenas tierras con sus abonos, no faltándole el agua para que emerjan de las mismas, el flujo que permanentemente se extiendan por las ramas y hojas, dándole una vitalidad perdurable y productivas en sus frutos.
Al igual que al árbol, no debemos seguir permitiendo que a nuestro pueblo, la cizaña ajena lo cubra hasta hacerlo desaparecer y los piojillos dependientes manipulen y falseen sus orígenes (raíces) injertando en sus nuevas ramas y hojas, equivocadas y ajenas culturas que lo lleven a su desaparición como pueblo.


Nos dieron la paz sumisa y conformista y nos quitaron el futuro.
aut: Victor Juan Pérez

viernes, 13 de agosto de 2010

voladas de siña Dolores la de Chávez


Por el día de los Santos Inocentes, había que estar con cuidado porque siña Dolores la de Chávez, se las gastaba a todos.
En una ocasión hizo rolón y le puso un rollo de esparto dentro y luego se lo fue a llevar a una vecina que feliz y contenta lo puso a enfriar, hasta que su marido le pidió algo con que acompañar unos vasitos de vino y el hombre muy educado partió en cuatro el postre, o al menos lo intentó,... porque cada vez que hincaba la cuchara, esta giraba en el plato como por arte de magia,... la magia que descubrió la vecina cuando a instancia de su esposo, rebuscó el rolón y encontró además del esparto la broma de seña Dolores.
"Ya esta bandida me la volvió a gastar..."



¡ Y como se las gastaba!... Un día cogió un perro de tiza que tenía unos ojos muy brillantes, lo envolvió en una papeleta y se lo llevó, ni corta ni perezosa a seño Domingo el cestero, que además de hacer todo tipo de cestos, santiguaba a los vecinos.
Pues bien, el buen hombre ante el mal que tenía el presunto infante, dejó en lo que estaba traquinando y comenzó el rezado, desmayandose una y otra vez..., diciendo:

¡"Ñohh..., este chico si que tiene aire
metido en el cuerpo..."!
¡"fuerte airón...!
Espero que ahora se le quite
y pueda dormir toda la noche...".
Mientas esto decía, doña Dolores, entre risas, descubrió el engaño y lo que seño Domingo creyó humano, se transformó en una figura de perro que incluso parecía, con esos ojos brillantes, reírse también de la broma.
Las carreras que tuvieron que dar Dolores y su acompañantes femeninas, fueron tremendas, porque el hombre en cuestión no se lo tomó muy bien, y el enfado le duró muchos años en lo que estuvo peleado".


Pinceladas del pregón de las Fiestas de La Zamora (Los Realejos) 1999.
autor: Isidro Pérez Brito.

sábado, 3 de julio de 2010

Raúl, el amigo de las hormigas


Eran momentos vividos en años de su niñez. El sol del verano se adentraba en el ciclo otoñal e iba decayendo su esplendor en la lejanía. Y en primer termino, la casa blanqueada terrera, envuelta entre plataneras.
A Raúl, le gustaba pasar los ratos sentado en la pequeña pared de piedras que se encontraba en el patio de la casa, con sus amigas las hormigas hasta altas horas de la tarde. Allí, tomaba la taza de leche y el trozo de pan, que la madre le preparaba de merienda cuando volvía de la escuela. Pasando las tardes, en compañía de tan diminutos y traviesos seres vivos.

El niño perdía la noción del tiempo, observando el ir y venir de las hormigas. Con su ayuda y compañía se ganó la amistad de ellas. Se entretenía viéndolas en un ritual desfile de ida y vuelta, salir por uno de los agujeros de la pared y siguiendo por el bordillo de la misma, llegaban a una de las esquinas del patio a buscar víveres. En ese lugar, el niño colocaba trocitos de migas de pan, que ellas en un trabajo incansable se las llevaban, (volviendo por el camino trazado) a la despensa situada en las profundidades del hormiguero.


Estas, las llamadas hormigas obreras, Son las más conocidas pequeñas y numerosas, las encargadas de buscar comidas, de cuidar de la reina y sus crías (las que hacen el trabajo). Aprenden desde muy jóvenes a conocer el terreno, para saber buscar los víveres y volver a la colonia hormiguera.

Hormiguero es un pasadizo con varias galerías laterales, ubicado en el interior de la pared y en su final se encuentra el almacén de comidas o despensa.

Los pensamientos de Raúl cuando estaba con las hormigas, se aislaban de lo que le rodeaba y se adentraban en su mundo. Le parecía increíble y se sorprendía, ver como unos seres tan débiles y diminutos tengan tan perfecta organización y como se ayudan unas con otras.



Para comunicarse y guiarse entre ellas, para saber direcciones, donde hallar la comida, los peligros que puedan encontrar… se tocan sus cuerpos con sus antenas, por el sonido, por el olor o por la vista al pasar.

En una de esas tardes otoñales, cuando las hojas del árbol que da sombra al lugar, van cayéndose al suelo haciendo una alfombra de hojas muertas en el patio y las flores de las macetas se ponían descoloridas y a marchitases. Raúl, se sorprendía al ver que las hormigas obreras hacían el trabajo con más intensidad y prisas, uniéndoseles las hormigas más pequeñas y sonrosadas.
Entonces, quiso saber el motivo y por un momento puso el dedo en el camino e interrumpió el trabajo a las hormigas, -preguntándoles el porqué de tantas prisas-, le contestaron: que la reina del hormiguero les había ordenado, participar todas en los trabajos de almacenar el máximo de alimentos lo antes posible, porque se esperaba un invierno prematuro e intenso.

Algunas de ellas, las más jóvenes y menos expertas en seguir los pasos de las demás, se perdían y quedaban fuera del camino. Momentos en que aprovechaba Raúl y cuidando de no hacerles daño, les ayudaba a encontrarlo, guiándolas con su dedo y así volvían a estar juntas a las otras hormigas.

De la colaboración de Raúl con las hormigas obreras, le llegaron informaciones a la reina. Ella siempre permanecía en el interior del hormiguero. Se distinguía por ser la más grande y su labor era la de poner huevos constantemente, mandaba y mantenía el orden, obedeciendo las demás. Nunca estaba fuera del hormiguero, salvo algunas excepciones y era la encargada de administrar los víveres que en forma de pared iban colocando en la despensa las obreras, hasta tener la suficiente cantidad de alimentos almacenados y así pasar sin apuros el ciclo invernal.

Llegaron los días en que empezaron a caer las primeras lluvias de invierno. Raúl observó, como las hormigas se fueron quedando en el interior de la pared y dejando de salir.
Entonces, en uno de esos momentos en que el niño miraba la entrada del hormiguero, apareció la reina del hormiguero, elegantemente presumida y más grande que las otras, le acompañaban otras hormigas haciendo de escoltas. Son las llamadas hormigas soldados, de menor tamaño cabeza grande y mandíbula fuerte. Siendo su trabajo defender a la reina y triturar los alimentos duros.

La reina del hormiguero, había decidido salir fuera y antes de que empezase el largo frió de invierno, quiso conocer a Raúl por su ayuda y colaboración. De vuelta al interior, la reina le dio las gracias y le dijo adiós, esperando contar de nuevo con su compañía ayuda y amistad, cuando llegase la próxima primavera.

Muchas tardes, la madre desde dentro de la casa, observó al niño pasar los ratos en compañía de las hormigas en el patio de la casa. Por lo que al llegar las Navidades tuvo la feliz idea, de que los Reyes Magos le dejaran un libro infantil dedicado al estudio y vida de las hormigas.

Quedó tan contento del libro, que de tanto leerlo y volverlo a leer, aprendió muchas cosas de las hormigas, como:
Las hormigas obreras son todas hembras.
Algunas se pierden si le cortan el camino.
Se limpian con saliva, que se la extienden por todo el cuerpo.
Se atacan para defender su territorio.
Las hormigas obreras trabajan duro, pero también descansan. Lo que pasan es que al ser todas iguales, parecen que son las mismas las que están haciendo el trabajo de buscar comida.
Están las llamadas hormigas macho, que tienen la cabeza y mandíbula pequeña y son las que fecundan a la reina.
Las hormigas obreras, son las más pequeñas de la comunidad y más conocidas.

Así, cuando al año siguiente volvió a llegar el buen tiempo y las hormigas empezaron a salir del hormiguero, Raúl había aprendido mucho de sus vidas. De esta manera, les preparó mejor el terreno a su alrededor y el camino a seguir en el patio hasta llegar no solo a las migas de pan, sino a otros nuevos víveres que llevar a la despensa del hormiguero.



De esta manera termina esta sencilla historia, del niño que conoció y fue amigo de estos seres vivos tan pequeñitos, pero tan inteligentes y socialmente organizados en comunidad.


Dedicado a Iván Pérez Carrillo. y felicitarlo por aprobar el final de curso
Autor: Víctor Juan Pérez

sábado, 12 de junio de 2010

Pasaje familiar campesino vivido en la niñez.

Tía Herminia -con su andar tan saleroso e infantil, su vestido de medio luto y delantal cuadriculado- se divisa por la carretera. Las mujeres que han empezado temprano la vendimia la ven pasar y le saludan con alguna que otra broma.

Subirá el camino a visitar a sus vaquitas del alma, que están en la gañenía, al otro lado de la montaña. Al pasar por el grupo de mujeres que están cortando la uva, avisa de su presencia echando unos gritos a su hermano Tomás que, entretenido a las faldas de la pequeña y panzuda montaña, coje hierba paro los animales: " Ah Tomás fuiste y viniste y no hiciste nada ¿ a qué coño fuiste?". Esta retajila, tan repetida y elocuente que le hacía a su hermano, no lo entendía, ni tan siquiera busqué un porqué. no eran tiempos de preguntas. fue en el pasar de los años donde le di sentido; refiriéndose, seguramente, a la larga emigración y estancia que tuvieron sus hermanos en Cuba y en la forma en que a la vuelta perdieron sus ahorros.

Aún no asoma el sol, empieza a despuntar el día. Las vendimiadoras -con sus pañuelos debajo de sombreros de ala larga cubriéndoles las cabezas- se protegen de una jornada que posiblemente será larga y calurosa. aprovechan la frescura de la mañana, para dar rienda suelta al corte de la gustosa uva negra. mañana tocará a la dulce blanca. Es un ir y venir sacando las canastas de racimos de las huertas al camino, donde espera Antonio con su caballo para pasarlas a las cestas y llevarlas al lagar.

¡Viejo lagar!: aún conserva la viga, el husillo, la piedra y la lagareta. Protejido por un manto de enredaderas y dormido en un profundo letargo. La casi desaparición de la viña en la comarca y los nuevos métodos de elaboración del vino, lo han dejado a la espera de sus dos últimos destinos :Que para el esparcimiento industrial el especulador lo desaparezca; o que el concejal de ecolojismo y tradiciones históricas lo proponga como museo del vino.

Lagar, donde la disculpa de la infancia me lleva a estar con mi padre pisando uvas. No alcanzando la maestría del pisado fuerte y acompasado que con tal arte él realiza.

Llegado el medio día, la familia vendimiadora parará la faena. Algunas mujeres se han ido antes a preparar la comida campestre.

A la sombra del viejo pino solitario -situado donde empieza la montaña quemada y terminan las huertas se extiende el mantel blanco en el suelo. sobre el mismo, se esparcen las papas arrugadas, guisadas con leña de viñedos al igual que los plátanos medio verdes, las rodajas de gofio amasado, el trozo de pescado salado con su mojo rojo correspondiente en cada plato y no faltando la garrafa de vino blanco viejo y el refresco de la "gota canaria".

Todos se van acercando alrededor de la exquisita comida preparada al aire libre. Los mas viejos buscan una piedra plana que les sirva de asiento. Las mujeres y peones mas jóvenes se engurruñan o se tienden en el suelo. No importa la postura, lo importante es tener un descanso y aliviar la fatiga del estomago, (como soy un ferringallo... qué manía de mi madre de ponerme a comer aparte, a orilla de la tajea).

Aunque el cansancio de la tarde no será igual que el de la mañana, va quedando menos por hacer. Tía Herminia y tío Tomas han subido a la gañenía a ordeñar las vacas y darles de comer.

No me apetece entrar en el lagar a pisar los últimos racimos de uvas. Las peligrosas abejas me retraen. Me siento en la escalinata para ver como los hombres hacen girar la piedra redonda y pesada, haciendo que se separe del suelo y trasmitiendo esa presión (por medio del husillo y la viga) al otro lado del lagar a unas tablas puestas encima del conglomerado de racimos de uvas o engasos, envueltos por una gruesa y extensa soga. Ya han hecho el primer pie... El mosto baja a la lagareta, después pasará a las pequeñas barricas hasta llegar a la barrica grande para su fermentación. Se hace la noche y encienden el carburo...


autor: Victor Juan Pérez

domingo, 9 de mayo de 2010

Revelaciones pensamientos :2 edición

Sin amor a la tierra, no tenemos lugar en el cielo.
Pueblo aymara de los Andes
No es que las piedras sean mudas, solo guardan silencios.
Humberto Ak´Abal

Cada uno tiene un lugar que es el de su infancia. Y allí, una ciudad y un pueblecillo. En el pueblecillo, una casa. En la casa cuatro paredes viejas, unos muebles rusticos hechos por el carpintero de la aldea, con arboles que nos dolió ver cerrar. Y en medio de la casa, una fuente cuyo canto nunca nos cansaremos de escuchar.
Luis Cardoza

Dios está donde se le deja entrar.
Proverbio
Al verdadero revolucionario le guia un gran sentimiento de amor.
palabras del Ché

Una cosa es pensar que se está en buen camino, y otra es creer que este camino es el único.

Cada vez que un niño lanza su trompo,cae justo, en el centro del mundo.
Octavio de Paz

¿Por qué entristecernos por lo efimero, cuando hace millones de años, empezó en el espacio, la danza de las estrellas?
Dom
Hélder Cámara

Un revolucionario no nace a causa de algo bueno, nace a causa de algo malo, de algo doloroso.
Rigoberta
Menchú

¿Quienes son los que sufren?. No lo sé, pero son de los mios.
Pablo Neruda

Si tu camino no tiene corazón, apártate de él.
Pueblo de la Amazonia

Hay que recordar el pasado, no para reabrir las viejas heridas, sino para cerrarlas.
Federico
Mayor

Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo... y siempre por los mismos motivos.
George Bernard Shaw

Las masas humanas mas peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo...
Octavio
Paz

Guardaré silencio para escucharte... Pero no hables para callarme.
Humberto
Ak´Abal

Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos. José Saramago

Óigame compadre, no dejes el camino por cojer la vereda. dicho cubano.

Tenemos que aprovechar la luminosidad del sol, para dar luz a los rincones oscuros de nuestra mente.Victor Juan Pérez

jueves, 1 de abril de 2010

Tenemos
que aprovechar la luminosidad del sol
para dar luz
a los rincones oscuros
de nuestra mente.

Es perjudicial
almacenar en nuestro disco duro
las opiniones tertulianas
politizadas de los medios de comunicación,
porque son tan partidistas, interesadas
y distantes de la ecuanimidad
que producen un virus
desquiciando y paralizando
las células cerebrales.

autor: Victor Juan Pérez

domingo, 21 de marzo de 2010

Coplas a mi manera

Todos quieren cantar folías
y nadie toca la guitarra
si no hay quien acompañe
se nos rompe la parranda.

Ayer tuve la valentía
de darte simplemente una rosa
si hoy me sigue la manía
te doy un rosal de rosas.

¡Niño! lávate las manos
que vienes de la calle
y los contagios pululan
por todas partes.

¡Manuel! échale los perros
que son de otra religión
y no te dejarán en paz
si le das conversación.

Ayer le dije
a Domingo el "Majana"
que me voy pa´ la Habana
que me voy pa´ la Habana.
Pa´ la habana me voy
a ver lo que pasa,
que en la tierra en que vivo
es una desgracia.
Nos mandó a llamar
Félix mi hermano,
que trabaja en la caña
y también en el tabaco.
Conmigo se va
mi hermano Tomás
las hembras se quedan
los machos se van.

autor: Victor Juan Pérez

jueves, 21 de enero de 2010

entre tu y yo

A Tati y Celi
Ni tan siquiera
la mirada del viento
podrá cegar
Tati y Celi
Ni tan siquiera
la mirada del viento
podrá cegar
la luminosidad que alumbran
nuestros sueños.
La frescura
de las sonrisas que nos acarician
salpican nuestras vidas
como gotas de rocío
cristalinas, transparentes
sobre la piel purificantes
de nuestros cuerpos.
Y entre tú y yo
el amor interminable
infinitamente sublime
invulnerable
al sueño platónico
de lo inalcansable.
Entre tú y yo
el amor no condicionado
desencadenado
llevado a la cima
del universo de los sentimientos.
Entre tú y yo
el amor sin recelos
cómplice en las miradas
diciéndonos te quiero.
la luminosidad que alumbran
nuestros sueños.
La frescura
de las sonrisas que nos acarician
salpican nuestras vidas
como gotas de rocío
cristalinas, transparentes
sobre la piel purificantes
de nuestros cuerpos.
Y entre tú y yo
el amor interminable
infinitamente sublime
invulnerable
al sueño platónico
de lo inalcansable.
Entre tú y yo
el amor no condicionado
desencadenado
llevado a la cima
del universo de los sentimientos.
Entre tú y yo
el amor sin recelos
cómplice en las miradas
diciéndonos te quiero.
autor: Victor Juan Pérez.

domingo, 10 de enero de 2010

"La abuela y el pelujilla"


Mi "aguela"llamada Pino
y canaria de Las Palmas
un día se fue del mundo
pero la llevo en el alma.


Ay su virgen de Teror
y también la Candelaria
que en tiempos de la cosecha
elevaba sus plegarias.


Ella hablaba a las flores
al tomillo, al ciruelo
levantandose temprano
"pa jacerle" el café al "agüelo".


Las flores le respondían
con sus ramos de ilusiones
y el canario del falsete
con sus tímidas canciones.


Se metía por las huertas
a buscar un bubanguito
"pa jaserle" un "güen" potaje
al granuja de Jalisco.


Siempre estaba colorada
como manzanas pintonas
que se cojeen en los altos
cerquita de la Perdoma.


A su nieto despertaba
con taza de manzanilla
y se ponía privada
contemplando al "pelujilla".


Que campesina tan sana
que canaria mas honesta
aunque un poco novelera
para eso de las fiestas.


Empezaba en San Isidro
y después en San Benito
pasando por San Andrés
la Rambla o Garachico.


Y también por Tacoronte
en el Puerto o en el Realejo
donde abuela se largaba
un "guen" trozo de conejo.


A lo alto de la torre
se subia muy temprano
para ver la romería
y a los magos sus hermanos.


Mujeres portando flores
y los magos con sus cabras
vestidos con mantas blancas
llevando varas muy largas.


Carretas y mas carretas
parranditas y mas parrandas
todos caminando juntos
con mucho amor a la patria.


Terminado el "´güen" folclore
se metía en un buen "güachinche"
a comer papas con mojo
con el traguito del "trinque".


Cuando caía la tarde
corría a cojer la "güagua"
y a Carmenaty llegaba
"entoavia con magüas".


"Aguelo" allí le esperaba
cabriado como un gruñón
pero ella lo alagaba
obsequiandole turrón.


" No me estés jodiendo Pino
y no seas baladrona
que ya están encendidas
la luces de La Perdoma".


"Agúela" no se enfadaba
y le "jacía" una tortilla
con postre de queso y plátanos
engañaba al "pelujilla".


Entonces "agüelo" Eustaquio
se comía el "´¨guen" turron
y los dos cantaban juntos
festejando a su patrón.


Esperemos compañeros
que estos versos le diviertan
"pos" mi "agüela" sigue viva
en los campos y en las fiestas.



Chucho Dorta
Berlín, invierno del 79.