miércoles, 22 de marzo de 2017

Por mis calles del olvido





Los grillos cantaban a Dios
bajo las piedras escondidos,
en noches de luna llena
por mis calles del olvido.

Habían unas casas terreras
cubiertas de tosca pared,
tejados de barro y maderas,
el recuerdo invita volver.

Volver, por volver,vivir, por vivir...
infectadas heridas
cicatrizadas por emigrantes
que se olvidaron volver,

madres de vida enlutada
de hijos llevados al amanecer,
vagos recuerdos quedan
de viejos que callaron su saber...
Por mis calles del olvido
miedo da volver.

autor : Victor Juan Pérez

Tu mirada




Por las orillas de tu mirada
nos vemos mañana y tarde,
y en la casa de la esperanza
me refugio,
cuando llueven soledades.

Tu nombre
cuando lo nombro,
lo hago para mis adentros,
como un tesoro guardado
donde se esconden lamentos.

Te tuve y me tuviste,
de eso ya, no queda nada,
por mi mala cabeza
solo me queda tu mirada.

autor: Victor Juan Pérez.

A la sombra de Tigaiga


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Había una casa pequeña
envuelta entre platanales,
en su cara se reflejaba la mar,
la cumbre le daba en la espalda.
Y por haber había, un sueño, una esperanza.

En tiempos de presagios y mordazas,
mas allá de la noche
no alcanzando el alba,
rayos de luz de luna
entran por rendijas de la ventana
iluminan al camastrillo que hace de cuna,
el niño llora -no entiende-
en el adiós, la mujer dice ¿porque?
la barca espera inoportuna,
amor mio, he de partir
mas allá de donde se besan el mar y el cielo
te prometo volver, espérame
un te quiero como consuelo.

II




Y en la casa queda
el silencio de una mujer olvidada
nostálgica espera
prometida, deseada, sumisa,
ingenuamente vivida
a la sombra de Tigaiga.



Y en un vivir por vivir sin saber nada
geranios y rosales aromatizan la casa
humedades y calores maquillan la ausencia
enredaderas y ortigales esconden pobrezas
y paranoicos amoríos alivian soledades.


De que vale un sueño, una esperanza
si el olvido, es aliado del tiempo y la distancia.
III
En una maleza impregnada de zarzales
bajo un techo azul claro,
quedan unos muros entrelazados
de barro y piedras - descolorido blanco-.
Aquí yace la espera ausente,
un hombre recuerda - llora en silencio-
barruntos de mar se escuchan
a la sombra de Tigayga.

autor: Victor Juan Pérez

Cuantos silencios


Cuantos silencios humillantes,
escondidos,
almacenados en corazones sometidos
por los miedos inculcados
en años, en siglos...


Cuantos silencios forzados
por la palabra escondida,
furtiva,
de puertas adentro jaquecosa,
aturdida, murmurona,
llevada al abismo del ocultismo.


Cuantos silencios complacientes,
etiquetados en su destino,
fecundados por vidas
que no superan la creencia heredada,
asumida:"de que comemos de que vivimos".


Cuantos silencios fustrados
complices al desatino,
disfrazados de indiferentes,
convencidos de que mas allá de la palabra
solo existe el vacío.


Cuantos silencios enmudecidos,
escondidos bajos las piedras
por no estar en los desaparecidos.


autor: Victor J. Pérez

Mi árbol





Has tenido la complexidad e influencia del ecologista,
por único esbelto y centenario
te han elevado al rango de conservación,
otros, no han tenido la misma suerte,
es por ello,
que a veces vierten tus hojas
lágrimas de ausencias.
Debes de onorgullecerte de haber sido elegido,
como patrimonio natural de la naturaleza.
Te recuerdo en la niñez,
tu verde claro y tierna frescura primaveral,
de tus espesas y frondosas ramas
brotaban florecillas de colores,
que al vaiven del brisaje parecían
bailarinas de mariposas danzantes.
Eras columpio de niños
nido de polluelos,
escondite de mirones,
cobijo de murciélagos.
En tu piel,
aun muestras heridas de esculpidos corazones
atravesados por flechas de cupido,
con nombres tallados de adolecentes,
primeros amantes en el olvido.
Y ese tupido bosquecillo,
palmerales, pinos y retamales,
que te arropaban entre húmedos barranquillos,
naturaleza divina
que daba grandeza a tu hermosura
y una paz bordeando lo espiritual.
Ultimamente, en tu deterioro ambiental
eras visitado,
por pensadores liberales, primeros cumpleaños
y refugio de amoríos en el exilio.
Árbol
sigues siendo mi árbol,
encuentro de juegos infantiles,
en tus alrededores cabían
las aventuras de mis héroes y sus hazañas,
las guerras imaginarias,
después del cine del domingo
con los amigos de infancia.
Árbol,
aunque seas legado del pasado,
envuelto en pañales
de rosales y verde alfombrado,
sigues siendo mi árbol.




autor: Victor Juan Pérez

El Sol



El Sol,
como cada día, en muchos años, siglos y siglos...
vuelve cada mañana con su luz prodigiosa,
a iluminar, dar calor y vida a esta jaula de grillos llamada "Tierra".

Ultimamente, le noto algo apagado, picón, parpadeante
-desmotivado en su salida-

y en la caída del atardecer, observo en su pantalla aparecer:

pausa
atrás volver a empezar

Tal vez, dándonos una oportunidad a la vida, porque a su amiga " La Naturaleza" la estamos matando.
Aun tenemos posibilidad de pisar:

rectificar.
Pero, las intenciones egoístas nos superan y las avaricias que nos engullen
quieren hacernos a su imagen y semejanza, provocando la desaparición de nuestra existencia.

Entonces será demasiado tarde y aparecerá:
terminar.
El túnel de la oscuridad y el vacío de la muerte,
acabará con el parpadeo de los supervivientes
y solo quedará el dedo de Dios, para pisar:
finalizar.


autor: Victor Juan Perez.

Asomé al pasado

Asomé al pasado
buscando silencios
en lugares de infancia,
marginando el insaciable ruido
que carcome el pensamiento,
turbulento, diluido,
propicio al olvido.
Asomé al pasado
y los sentimientos se hacen niños
buscando silencios,
la mente se pierde
en un laberinto de recuerdos
con dulce amargor nostálgico,
que alivia el cerebro
de vértigos sueños
usurpados en los años vividos.
Asomé al pasado
desterrando el presente
amortajando el mañana
y en estos lugares de infancia
escondo mis pensamientos,
apartando la muerte por momentos.

Asomé al pasado
huyendo de los muertos.

autor: Victor Juan Pérez.

Hoy me vienen a ver


¡Hoy me vienen a ver!,
rompo mi voz negandome,
la nostalgia y el engaño
me carcomen los sentimientos,
que se vayan por donde han venido
que yo me quedo esperando.

Hoy me vienen a ver
en el silencio sabré disimularlo.
Lo noto en la frescura de mi cara
después del afeitado,
en el perfume a visitas de domingo
oliendo a bien cuidado,
en la generosa amiga de dos ruedas
que me lleva a la sala de espera
y en las caricias de las damas blancas
maquillando mis agonías,escondiendo mis rechazos.

Hoy, me vienen a ver
en el silencio, sabré disimularlo.
vendrán de todas partes del lugar
y serán bien llegados,
con mis sarcástica felicidad
y sonrisa de lado a lado.

Algún que otro abrazo se escapa,
alguna insinuación a perdida de tiempo
se manifiesta,
que todo sea por el que dirán,
se justifica la espera.

¡Mira Pepito!dale un besito al abuelo,
¡no quiero! ¡me da miedoo!
vaya con estos niños de ahora,
con un poco de suerte
me llevaran de paseo.

llevarme por la orillita del mar
que me lleven de paseo,
que se me olvidó el hablar
y me vienen desvaneos.
Por la orillita del mar,
donde mas pronto pase el tiempo,
que los niños no quieren estar
y si dialogan las miradas
reviven los sentimientos.

Hoy me vienen a ver
por momentos,
la lucidez brilla en mis pensamientos,
¿díganme donde dejaron a canelo?
si me busca por el huerto
y el reparto ¿ lo hicieron bien?
¿quedaron todos contentos ?.

Mejor es guardar silencios
en este destierro convenido,
mas grande hubiese sido
el gozo de estar con mi gente
y morir entre los mios.

Hoy me vienen a ver
a este purgatorio "Dulce Hogar"
donde me aferro a la vida
en esta jaula de indefensos,
esperando la suelta de la paloma
para volar
y volar...
al silencio de los muertos.

autor: Victor Juan Pérez.







Plaza de las flores


Cuatro laureles
como abanderados,
hacen de guardianes sombríos
a la fuente
de las promesas juradas.
Y un lagrimoso susurro
salpican húmedas ñameras,
donde se refugian deseos
de monedas olvidadas
selladas por secretos confesados.


Balaustres blanquesinos
te aislan de las colmenas
y racimos de geranios
guardan tus silencios.
Desde fuera
miran a tus adentros
ojos melancólicos
recordando el amanecer
de tu siempre primavera.

Cuatro palmeras exsuberantes
flanquean en tus esquinas
alcanzando las alturas
para guardar la hermosura
de tu vientre florecido.

Y este letargo ausente
que te envuelves adormecida,
te pareces a la mujer codiciada
que en el pasar del tiempo
no acepta
la perdida de los amantes
que en su cuerpo se acurrucaban.

(copla)
En la plaza de las flores
sembré el amor de mi vida,
a la plaza de las flores
volví a buscar su semilla.

autor :Víctor Juan Pérez

La Existencia


En el atardecer de la vida
cuando los silencios y olvidos
se hacen complices de la lucidez,
se desbordan de la mente
recuerdos.
Recuerdos que por sus lejanías,
aparecen como lindos y entrañables
sueños.
Sueños que nacieron en la adolescencia
y en el andar viviente
van dejando huellas borrosas
por encrucijados caminos
que conforman la existencia.
La existencia
se siega en plenitud
en el momento inevitable
del vacío de la muerte.
La vida
que en juventud se esparce
como aguas por barrancos
en inviernos desafiantes,
pierde su cauce y queda absorvida
en el final de la existencia.

autor: Victor Juan Pérez
La Existencia es un viaje en el que no existen los caminos llanos: todos son subidas y bajadas. Arturo Graf