sábado, 27 de diciembre de 2008

frases buenaventuradas


Buenaventurados los gatos, porque en la noche son todos pardos.
Buenaventurados los caballos, porque al revés de los pobres los engordan el ojo del amo.
Buenaventuradas las cigüeñas, porque la píldora les ha venido a quitarles trabajo.
Buenaventurados los loros, porque hablan siempre de oída.
Buenaventurados los monos, porque solo se parecen a los hombres.


Si hablan mal de tu persona, puedes estar contento de que no te ofendan,

si te ofenden, puedes estar contento de que no te golpeen,
si te golpean, puedes estar contento que no te maten,
y si te matan, puedes estar contento por abandonar este mundo tan mal organizado.

Las buenas posibilidades, se encuentran en cada momento de la vida, pero las mejores están por la mañana temprano o muy tarde por la noche, cuando duermen los demás.

Poned vuestra confianza, en las acciones de los hombres no en sus discursos.

Los que prometen ser felices a los pueblos, son casi siempre los que quieren ser felices a costa de ellos.

El pájaro cree, que es un acto de bondad hacer dar al pez una vuelta por el aire.

En la prosperidad nuestros amigos nos conocen, en la adversidad conocemos a nuestros amigos.

Cuando se piensa en amistad, se piensa en ayuda, aunque pocos piensan en ayudar y muchos en ser ayudados.`

La igualdad es obra de Dios, la desigualdad es obra de los hombres.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Como mi padre decía


Como mi padre decía, en un día de mucho calor cuando llegaba de trabajar, al encontrarse a un escuálido perro de caza, con la lengua en el suelo:

" En la vida hay dos caminos a elegir: el primero es el más fácil...,
llanito y sin obstáculos; ese es el malo. El otro, siempre tendrá escollos, zancadillas, traiciones y desengaños; pero aun así, seguirá siendo el bueno... Como subir a casa después de jusiar al perro o hacer lo que hizo...Volver a bajar con un cacharro de agua y algo de comer".

Isidro Pérez Brito.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Pequeña anécdota en la finca de la Marquesa

Re

La familia de la Marquesa que vivían en esta finca, tenían un horno para hacer pan y así cubrir las necesidades de la familia y trabajadores. En esos tiempos, el pan se hacía para varios días.

Un día en que la persona encargada de hacerlo se ausentó por enfermedad, uno de los peones-llamado Antonio- se ofreció a hacer el pan, ya que decía que en otro tiempo había trabajado en una panadería.

Puesto de acuerdo dueña y peón para hacer el pan, quedaron para el día siguiente hacerlo, dejando al tal Antonio que preparase la masa, el horno y los menesteres necesarios.

Al día siguiente, Antonio ya estaba metido en la faena. Encendió el horno y dejó que se calentara bien. Cuando lo creyó a punto, metió el pan y mientras, esperaba impaciente intentando ver por la puerta del horno como se hacía el pan.

Cuando ya estuvo hecho, cojió la pala y lo fue sacando poniéndolo sobre la mesa, llamando a la dueña para decirle que ya estaba el pan. Una vez que se enfriaron, los pusieron en una cesta, comprobando que estaban todos llenos de hollín y que no servían para comer.

Lo que había pasado es que cuando Antonio calentó el horno, lo encendió con hojas secas de la platanera, no limpiando luego el suelo del horno y todos las cenizas que desprendió quedaron pegadas al pan.

Los demás peones se rieron de Antonio y el -cabizbajo- no decía nada.

A la mañana siguiente, Antonio se presentó al trabajo y se encontró en la entrada de la finca, los panes espetados en varias horquetas, oyendo las risas de los compañeros que le estaban asechando detrás de la pared.
Viéndose en tal burla, echó a correr y -avergonzado- no apareció a trabajar hasta la semana siguiente.

autor:Victor Juan Perez

viernes, 19 de diciembre de 2008

Bentor (ultimo mencey guanche)




Los guanches del menceyato de Tahoro (valle de Araútupala), al igual que el de toda la isla, vivían de una forma organizada antes de llegar el mercenario Alonso Fernández de Lugo y los suyos. Como cualquier pueblo del mundo, habían desigualdades en sus clases sociales y se cree que su poblamiento data del comienzo del primer milenio antes de Cristo.
Tierras fértiles, conocían la agricultura, sembraban para su alimentación: cereales, habas, lentejas y frutas como dátiles , higos etc.. los cereales los tostaban en vasijas de barro y lo molían en molinos de piedra, donde obtenían el gofio que a su vez, lo mezclaban con leche, agua, manteca o miel para su alimentación. Del mocan obtenían higos de miel y de los helechos hacían harina de sus raíces. Los animales que tenían, eran ganados de cabras, cerdos y ovejas; obteniendo de ellos leche, manteca y su carne. Con pieles de animales muy bien curtidas cortadas y cocidas, hacían sus vestidos, bolsos, mantas, canastas etc.. Era la zona de Las Cañadas del Teide neutral para los menceyatos de la isla, donde podían llevar sus ganados para pastorear.

Habían abundantes perros. Su principal fiesta era el"Besñamén" y se celebraba al recoger las cosechas; habían danza, desafíos en levantamiento de piedra, luchas y juego del palo. Se casaban sólo con una mujer y su dios era "Achamán", "Acorán" su cielo y "guayota"era el diablo que habitaba en las profundidades de "Echeyde" (el Teide).

Los guanches de la isla de Achinet, pierden la felicidad y tranquilidad en que vivían, tras la llegada de los invasores castellanos. Con el desembarco en las costas de Añaza, las tropas castellanas empezaron a avanzar hacia el interior de la isla. Benchomo (mencey de Tahoro), reune a sus consejeros en el gran "Tagoror", precedido de su añepa, les habla de la suerte que les espera:" Dignos descendientes del Gran Tinerfe, ha llegado el momento, de defender la patria del invasor extranjero".
Los conquistadores, no tuvieron mayor resistencia hasta llegar al barranco de Acentejo, donde reciben una severa derrota, por parte del ejercito guanche venido desde el valle de Tahoro.
kebehy Benchomo( Mencey grande de Tahoro), fué un hombre inteligente y gran estratega, no solo lo demostró en esta batalla de Acentejo, sino en otras mantenidas con los conquistadores y que los cronistas de la época al servicio de los invasores no reseñan, por serles contrario los resultados, pero que oralmente se fue transmitiendo.
Esta gran victoria la de(Acentejo) , les sirvió durante cierto tiempo a los guanches del menceyato de Tahoro, para restablecer su tranquilidad, aun sabiendo que la amenaza del invasor era inminente. Los otros menceyatos de la isla, ya por no hacer gran resistencia o negociaciones en el reparto de algunas tierras, habían sucunbído a los de Lugo.

Los castellanos, deseosos de terminar la conquista de la isla y con la complecidad de algunos menceyes rendidos, convocan a Benchomo y algunos de los suyos a una reunión con el pretexto de un acuerdo airoso para los guanches, (finales del año 1495). Aprovechan el momento, para dar muerte a Benchomo y parte de su ejercito (sucedió en tierras laguneras, próximas al valle de Tahoro).

Después de esta traición, los guanches que no fueron prisioneros, se retiraron junto al hijo del mencey Benchomo, Bentor, a los montes de Tigayga (Los Realejos) decididos a resistir hasta el fin.
El ejercito castellano mejor organizado, se fue adentrando en el valle, ya sin mucha resistencia. Las enfermedades contagiosas, motivadas por el envenenamiento de las fuentes y manantiales por parte de los invasores, originaron una gran mortalidad en el pueblo guanche y los feroces perros que vagaban abandonados y hambrientos, molestaban a las gentes y devoraban a los cadáveres, que iban dejando a su paso las atrocidades y barbaries que cometieron los conquistadores. Tan grande era la desolación y las adversidades en el pueblo guanche, que aún siendo mayoría ante la minoría castellana, no pudieron resistir la invasión castellana.

A la sombra de la ladera de Tigayga, en un ultimo Tagoror, es proclamado mencey Bentor (hijo de Kebey Bechomo). Y antes la llegada de los soldados de caballería castellana y el negarse a firmar las paces de Los Realejos con los conquistadores, se refugia juntos a otros guanches que no quisieron ser prisioneros de los castellanos, en las cuevas de los riscos de Tigayga. Bajo estas grutas, se libraron las ultimas y encarnizadas luchas entre españoles y guanches. (aunque años después, siguieron luchando por sus tierras, algunos alzados guanches que se refugiaron en las montañas).

La resistencia guanche se había apagado y perdido ganados y tierras. Bentor, temiendo por su libertad, prefirió el suicidio ritual, arrojándose al vacío desde lo alto de los riscos de Tigayga(cercano a la gruta de su vivienda), antes de entregarse a los conquistadores, mirando con enorme desconsuelo desde aquella altura, el trágico fin del menceyato de Tahoro.

A finales del mes de enero de 1496, el Adelantado esclavista y sus tropas reales, llegaron al Realejo y pasando el ultimo barranco el de "Tagaceite"; en un solar, que según la tradición ocupa la parroquia de Santiago Apóstol (Los Realejos), se celebró un acto religioso en honor a los conquistadores y una ceremonia de bendición cristiana, a los menceyes y guanches sometidos al ejercito castellano que les acompañaban, dando por terminada la conquista de la isla.
Muchos guanches, fueron vendidos como esclavos a las cortes europeas y otros se fueron mezclando con nuevos pobladores que llegaban una vez terminada la conquista, mayoritariamente portugueses, andaluces, genoveses, castellanos y franceses.
Bentor tuvo un hijo llamado Derimán, al serle impuesto el baustizo tomó el nombre de Cristóbal Hernández de Tahoro, estudió en Sevilla la carrera de abogado, escribiendo una historia de la conquista, cuya obra se encuentra perdida, y dos hijas: Ramagua y Collarampa, esta ultima con el nombre impuesto de María Hernández de Tahoro, casándose con el canario Juan Doramas, antecesor de los actuales Oramas.
El municipio de Los Realejos era en esos tiempos, unos parajes con distintos poblados y al ser unas de las tierras mas fertiles de la isla, con abundantes aguas por sus barrancos casi todo el año, habia una gran actividad agricola y sobre todo ganadera. Sus caminos que llevaban a las grandes montañas de Las Cañadas del Teide, era tránsito de los ganados, como era el camino de la cumbre o el de la ladera de Tigayga a travez del paso de siete cañadas.
Una vez terminada la conquista en el Realejo, el paraje donde se establecieron los conquistadores empezó a llamarse Realejo de arriba, en las inmediaciones de la iglesia de Santiago Apostol. Mientras que los guanches seguían en lo que iba a llamarse Realejo de abajo, donde empezaron a construirse las primeras edificaciones como la hacienda de los Príncipes, residencia del Adenlantado Alonzo Fernández de Lugo, donde se creó el primer ingenio de azúcar, primer cultivo introducido en estas tierras, haciendas de la Era, el cuchillo, la coronela y el jardín.


autor:Victor Juan Perez


Yo soy el mencey que, el primero

salgo a guardar mi ganado,

y en mi palacio dorado

la cueva de un risco entero,

de una vez la naturaleza

mis aposentos labró.


Y en ello no encierro yo

la codiciada riqueza

sobre pieles de animales

duermo, hasta que sale el día,

desde que la noche fría

baña sus negros umbrales.


Si por ese monte abajo

quieres llegar a las cuevas,

entre esas palmeras nuevas

hallaras un verde atajo.

Luego, una fuente pequeña

que forma en el prado un charco.

Y apenas a un tiro de arco,

enfrente una blanca peña.


Allí comienza la habitación

de aquesta nuestra nación,

donde ya juntas están,

todos los mas importantes,

los mas valientes y diestros

de los nobles guanches nuestros,

en los que hay algunos gigantes.


Lope de Vega

pintura: Francisco Hernández


jueves, 18 de diciembre de 2008

Si quieres sembrar conmigo una flor


Si quieres sembrar
conmigo una flor,


y no la escacharas
cuando haya brotado
el primer tallo.


Entonces podría creer,
que estás por el bien
de la comunidad,
y no por el tuyo propio.

autor: Celestino Hernández

Al Abuelo Eustaquio


Parece que fue ayer, cuando en las tardes de verano todos nos sentábamos en el patio sobre unos maderos viejos y bebiendo unos vasos de vino con queso, abuelo nos contaba sus historias cubanas, allá por tierras de Camagüey. Cortando caña o siendo carretero, enamorando con las guajiras mulatas, con las que el abuelo solía tomar café. El cantaba una goajira y recordaba con melancolía su tierra canaria.


Parece que fue ayer, cuando descansando bajo un nogal, cerca de los pajales, la neblina subía triste y sola entre pinos y castaños y cuando a lo lejos se oía el grito de un niño o el canto de un campesino cargado con su burro de papas con unas copas de mas.
También se escuchaba el ruido de la guagua pintada de rojo camino de la iglesia, llena de trabajadores y obreros sufridos de la construcción y de los campos.^
Yo partí, y todavía me pregunto porqué. Quizás bajo la presión colonialista, bajo la presión de un sistema extranjero, por los mismos motivos que nuestros abuelos partieron a Cuba y nuestros padres a Venezuela, mientras los hijos de los ricos iban a estudiar a Inglaterra. Quizás porque era un canario que miraba al mar y me preguntaba qué había más allá. O quizás para encontrarme a mi mismo o hallar el amor de una mujer. No lo sé.
Al dejar Tenerife, las parras de las huertas estaban floreciendo. Ayer una carta de mi hermana me decía "Este año tendremos bastantes uvas y nos acordaremos de ti".
Yo sigo lejos de casa luchando en un mundo banal y sin fin.
Pero un mundo que va a cambiar, que va a cambiar muy pronto. La historia, el tiempo y nosotros mayores y jóvenes, diremos la ultima palabra. Se que muy pronto va a cambiar.
El porqué partimos.
El porqué luchamos.
El porqué queremos vivir mejor.
Mujeres y niños, campesinos, pescadores, estudiantes , obreros, matemáticos, médicos e ingenieros. Porque todos formamos parte de la misma tribu. La tribu del mundo. El día en que podamos decir: ¡Que bonito!.
Parece que fue ayer, cuando al despedirme y darme la bendición, el abuelo me dijo. "Si cuando estés por allá, te enteras de que yo me fui, pídele a Dios que me haya perdonado".

Chucho Dorta: A abuelo Eustáquio.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Canarias eres





Canarias eres
como siete mujeres al desnudo,
siete deseos en la mar.
siete sueños amordazados
miedos hacerlos realidad.



Así eres canarias,
como siete hormigas obreras
siempre dóciles obedientes,
dándolo todo por la reina
servicial hasta la medula.
Así llevas años luz,
¿ cuantos te quedan?.



Canarias eres
como pájaros enjaulados
folcloreando penas,
haciendo piruetas en tus bailes,
¡somos canarios harreando velas!.



Como niña grande que sigue en pañales
mamando teta, de madre alquilada,
hasta que te pongan en venta.
como siete puertas abiertas con llave pasada,
entran cuervos, se vuelven loros,
aves rapiñas entran
engodan los nidos, se llevan las crías,
se extingue el canario.



Así eres Canarias
como siete mujeres al desnudo,
siete deseos en la mar,
siete sueños amordazados,
miedos hacerlos realidad.



autor:Victor Juan Pérez


pintura: Francisco Hernández

martes, 16 de diciembre de 2008

Hablando con uno mismo( resumen de un texto del libro La Comarca de Juan de Zamora y Jorge de Grimón




En esta suntuosa cama oscurecida en barnices, vagan recuerdos hasta el clarear el día. En sus soledades está uno hablando consigo mismo, en la mesita de noche, la foto de mi María.

¡Vaya con esta tos tan molesta que se pone de madrugada!. tan pesada que no me deja dormir. Si estuviese mi María, ya estaría levantándose y yendo a la cocina a hacerme una taza de agua bien caliente y con su habitual refunfuño, me traería a la cama diciédome"¡ Ah cristiano, tómate esto antes de que se enfrie, a ver si coge el sueño y me dejas dormir!.
Y bien que me sabía aquella agua de poleo o pasote... cuando el asunto era por la barriga, la hacía de manzanilla o me daba miel con limón.

Ahora, ya no es lo mismo. Ella por ultimo decía que era bueno que uno se fuera primero, Nunca tuvo confianza en que si quedaba solo me supiese cuidar. Y la verdad es cada día la hecho mas en falta.
Afuera, los primeros ruidos de camiones que pasan por la carretera, avisan que ya empieza aclarecer el día. Antes, era el canto de los gallos lo que hacía ponerme en pie y me echaba una buena escudilla de leche con gofio, dejando comido al cochino y las gallinas antes de irme a las huertas.
Ahí mas atrás estuve visitando al medico por lo de tanto toser. Me dijo " o deja el vicio o se va a vivir al huerto". Total pa´lo que hay que ver y así sigo con mi fiel amigo".
Vamos a ver como soluciono lo de tapar los claros que hay entre las tejas rotas antes que llegue el invierno, o me estoy viendo con la bañadera y los cubos de un lado pa´otro.
¡ Vaya por Dios!, como se nublan los ojos acordándome cuando esta casa estaba llena de vida. Venían los hijos con los nietos y pasaban el fin de semana con nosotros.
Los ferringallos se entretenían corriendo por estas huertas. No faltando el brasero encendido en el patio y el vino blanco que tenia encerrado y lo sacaba pa estos menesteres, la partida de envite y así pasábamos el día en familia.

Ya no es lo mismo. Después de que se fue mi María, estuvieron los hijos y nueras un tiempo machacándome la pantana, p´a que firmara en los papeles de la casa y el fisquito de huerta que tengo detrás, por lo que podía pasarme, me decían y yo me dije pá mis adentros, "lo que les queda que esperar a que la gallina cante como el gallo". Y cuando les contesté que en Santa Rita no se me ha perdido nada, se fueron alejando y dejando de venir a verme.
-Ya está llegando el día y aquí sigo echado sin ganas de hacer nada-.

Quien iba a pensar, que se llenasen de casas y apareciesen tantas gentes a vivir a estos aledaños. Algunos son de buen tratar y buenos modales -¡pero otros!, si fuesen por ellos me echarían fuera del lugar. Se dejan decir que la casa donde vivo desentona con las de ellos.
¡Ay mi cabecita! como duele con tanto revoltillo, hasta la tos se me quitó. Pero estoy viendo que el sol entró por la ventana sin permiso.
Recordando a mi María, me apaciguo de tantas soledades. Me estoy acordando cuando abría las puertas de par en par, p´a que el sol llegase a todos los rincones de la casa. Decía que así se espantaban los malos agüeros que habrían entrado en la noche.
Mi María estaba considerada como buena curandera. Ella sabía que un niño tenía el buche virado, cuando lo estiraba sobre la mesa y le notaba una pierna mas encogida que otra. Curaba el mal de aire, sacaba el sol de la cabeza, el mal de ojo, el empacho, el susto, rezos y mas rezos p´a curar la disipela mientras cortaba una hoja de col. yo me iba pá fuera, no podia ver a esa mujer con esos lagrimales y esos suspiros.
Tenía un corazón como la copa de un pino, muy servicial con los vecinos. No me quiero acordar, cuando cogíamos las papas bonitas en el trozo de terreno que teníamos en Icod el Alto. Las dos raposas que dejábamos p´a nosotros, en lo que uno se iba p´a las huertas, ella repartía bolsitas de papas a todos los vecinos de los alrededores, quedando todos muy agradecidos. Al enterarme, las pestes me duraban unos cuanto días, que no había Dios que me hablasen.
Pensándolo bien , esto de llegar a viejo y ser quejica...no vale la pena. Y mas cuando la echadura se me está acercando...Así que me pondré en pie, pasaré la mañana poniendo en orden todo esto antes de ir a estirar las piernas. Y después la tarde la pasaré en el patio, siempre tendré alguna visita hasta que se vaya el día, que mañana vendrá otro....

autor:Victor J. Pérez
pintura: Francisco Hernández

sábado, 13 de diciembre de 2008

Hasta Siempre....


Bajaba de los altos de las medianías. atardecía en el valle y antes de terminar el día, me pareció bien ya que me cojía de paso, entrar en el guachinche de Perico el del valle, mojar el pico y seguir camino abajo.



Decisión acertada, porque el momento pasó a ser un buen rato, al ver que se encontraba en el lugar, un viejo amigo que conocí tiempos atrás y con la misma vestimenta blanca, sombrero y cinta en la cabeza. Mi sastifacción aumentó, cuando en la distancia al percibirse de mi presencia con un saludo me digo " te conozco de algo y no se de qué".



Le recordé las veces que nos vimos en el caserío de Masca (lugar que visitaba para meditar y encontrase consigo mismo) y nos veníamos juntos hasta La Orotava.



Después con su cortesía campechana me invitó a sentarme y a compartir las papas el vino y pescado salado que estaba pedido.



El momento pasó a ser un tiempo de larga duración, dejando que el llevase la conversación para gozar de los conocimientos y sabidurías que me ofrecía de nuestra tierra. hablándome del sometimiento en que ha estado y está el canario a través de la historia. Se expresaba como amante de la vida, de la paz y de la libertad. De los cabreros lo sabía todo, unos de la costa y otros de la cumbre: Juan Marrero, Candelario, Fidel el de Benijo, José, Eusebio, Manolillo el de los saltos de la Cruz Santa, Adriano y Tato de La Perdoma, Pablo( el abejón) de San Antonio, los hermanos José y Ramón de la LLanadas... me habló de los marginados en que estan los cabreros,


de que ellos son descendientes de los alzados Guanches y que su espíritus seguirán latiendo en el corazón de los dragos.


Su invitación a pasar por su casa, ver su museo particular y tomar un vaso de vino en su patio, no iba a suceder. No me imaginaba que ese "bueno amigo, hasta otro día" sería una despedida, hasta siempre...

Tumbada la noche, nos despedimos el en dirección a Aguamansa y yo hacia Tigayga.


Tiempos después, a raíz de su sorpresiva muerte, he vuelto a leer aquellos apuntes en textos y versos que me regaló en aquel encuentro en el guachiche y que tenia en su bolsa de tela.


Decir que las romerías, fiestas del baño de las cabras y otras manifestaciones folclóricas y deportivas no son las mismas sin su presencia. Para Chucho Dorta (siempre en el recuerdo) mi humilde homenaje.


autor:Victor Juan Perez.


jueves, 11 de diciembre de 2008

Apuntes resumido del manifiesto del libro( La Comarca de Juan de Zamora y Jorge de Grimón

En la tranquila mañana de este domingo otoñal,los primeros rayos del sol intentan aparecer entre las nubes, reflegandose en esta escalera de calles. Antiguamente solo una loma había.
Al igual que otros domingos, miro al otro lado de la calle... quizas es temprano, "el amigo no está".
¡Vaya, otro día más con la panza de burro en el valle!,(lo del valle es un decir).La realidad es que en el pasar del tiempo, lo que ayer era preocupación hoy se nos hace indiferencia.
El tiempo pasa y sigo mirando al otro lado de la calle..., ahora lo hago de una manera vaga y desconfiada.
Asumo en el vacío que encuentro como respuesta"la ausencia del amigo". Ausencias, al igual que otras que no volverán,-destellos de sentimientos difíciles de borrar-.
Estas tierras frescas y productivas,ubicadas en el centro de este valle;atendidas en el transcurrir del tiempo por el campesino como si de un vínculo de amor se tratase, fué camino de huida a las lomas de Tigayga, de Ventor y los guanches que no quisieron someterse a Fernández de Lugo y los suyos.
Por un momento,la silenciosa y tranquila mañana se rompe por las sorpresivas e inocentes palabras del pequeño nieto, que por el pasillo de la casa corre a la cocina, llamando en gritos por la abuela:"¡Abuela, abuela, abuelo no quiere despertarse!".
En el andar de la existencia, quizás haya momentos en que decidamos pasar al atajo y no siempre es por llegar antes. Se acerca el mediodía y es desilusionante estar en el camino y no poder andar.La decisión de coger el atajo quizás sea porque.."el no vale la pena" domine los sentimientos.
¡De que manera tan sutil y desapercibido pasa el tiempo!,como dice el cubano: "Lo que ayer era amor hoy es otro sentimiento". En el transcurrir de este domingo otoñal, los recuerdos se pierden, convirtiéndose en reflejos y espejismos.
Observo al viejo perro, que en todo momento ha estado esperando un guiño por mi parte para que lo saque de paseo. Al llegar la tarde, respiro aires de resignación...
Quizás es un decir que " cualquier tiempo pasado fue mejor". Pienso que lo hemos perdido y ya no lo tenemos.
Los tibios y rojizos rayos del sol, deslizándose desde la lejanía sobre la superfi cie del mar, avisan que la tarde noche se extenderá sobre los pueblos de este norte de la isla. las nubes se refugian en los altos de las medianías, dejando caer una pálida llovizna sobre el contraste verde, que conforma la escalera de viñedos, almen dros, eucaliptos y pinos canarios.. no alcanzando la sequedad de las retamas de las Cañadas.
Desde esta loma, observo apagarse este día del domingo.En las arboledas,los mirlos y pájaros pollos dejan sus sitios a otros polluelos nocturnos más molestos.
Mientras... pensamientos imaginarios divagan en la noche,decido dar el paseo a este fiel y viejo amigo. -Mañana habrá que trabajar-. En ese mañana, me acercaré al momento en la hora de la despedida, para darle el ul timo adiós al otro amigo que ya no me esperará en el otro lado de la calle...

El estar se siega en plenitud,
en el momento inevitable del dejar de estar.
La vida, que en juventud se esparce
como aguas por barrancos en inviernos desafiantes
queda absorbida, al llegar el vacío final del dejar de estar.


Victor J.

martes, 9 de diciembre de 2008


Cuando un amigo se va

La luctuosa hora de las cuatro de la tarde, se reflejaba en el marcador del polideportivo.
Mientras, Carmen Rosa (tu mujer), ante el ambiente de tristeza que se respiraba por el inoportuno e irremediable destino que habías tomado, quiso que sonara en el recinto deportivo el "Te recuerdo Amanda" de Víctor Jara. Quizás, buscando tu presencia viva en el despertar de un mal sueño, o tal vez, porque ella sabía que desde las casitas del barrio alto donde ahora te encuentras, compartes con ella que fuese así en la inoportuna despedida de tu existencia.
Ante la multitud de personas asistentes al recinto deportivo, opté por dejar el sitio que junto a tus familiares y amigos, había ocupado por unas horas y situarme en una butaca de la parte alta del pabellón.
De qué manera podré describirte los sentimientos de dolor, admiración y cariño que se respiraban, viendo tanta gente asistir al pabellón deportivo que lleva tu nombre, para darte el último adiós en tu despedida por la pérdida de tu persona. Padres y madres de muchos niños y niñas, que les enseñaste lo importante que es para sus vidas la práctica educativa deportiva y más concretamente en la disciplina del balonmano. Hombres y mujeres y mucha juventud, conocedores de tu honestidad, nobleza y preocupación por el bien de los demás, en tu fugaz e inagotable andar en vida.
Cerca de tu cuerpo inerte y del sacerdote que celebraba las honras fúnebres, representantes de las diversas clases sociales, políticas, culturales, deportivas... Pero el momento que más impregnó los sentimientos de indignación e injusticia divina que se esparcían en mis adentros, fue ver las caras desoladas y llantos silenciosos de las jugadoras del club balonmano Perdoma. ¿Cómo podré expresarte en palabras lo que sentían tu pérdida en lo más profundo de sus corazones?. Momentos antes, formando un círculo a tu alrededor y en un abrazo colectivo, salían de sus gargantas un desgarrado canto de ánimo al club balonmano Perdoma en tu memoria.
Te fuiste, dejando una profunda huella de humildad y comprensión en tus comportamientos humanos, unida a una constancia y tenacidad en superar las adversidades que encontraste en el camino, quitándole tiempo a tu vida personal y familiar y dándoselo por conseguir logros deportivos al club balonmano Perdoma. Una institución deportiva que fue tu forma de vida y el reconocimiento de quienes te conocieron, convivieron y te trataron en una única expresión sencilla y definitoria: "Era un hombre bueno".
Quiero decirte, que siempre tuviste las puertas de la amistad abierta al corazón del amigo y al que no lo era, le invitabas a entrar con la palabra, el diálogo y tu sincera verdad.
Sobre la mesa donde te escribo esta carta, páginas de los diarios referente a tu fallecimiento, me vuelven a la realidad de que ya no estás entre nosotros. Pero, con pronunciar tu nombre "Celestino Hernández", te tendré siempre presente y en el corazón de este pueblo. Y todos los que tuvimos la suerte y el previlegio de compartir tu amistad, nos queda el recuerdo vivo de un gran caballero y mejor amigo.


autor:Víctor Juan Pérez










No cierres las puertas al amor,

porque las estás cerrando

a la existencia.

Pues, " quien sin amor vive,

sin él muere"

y si mueres así

¿Qué has hecho con tu existencia?.

"Celestino Hernández"


El patio y el viejo ( del libro La comarca de Juan de ...





La escuálida luz de la bombilla colgante,
en el patio sombrío balancean los mosquitos;
extrañas sensaciones parpadean las ausencias,
recónditos sentimientos airean el ambiente.

En la tanquilla apacible de aguas del rocío,
navega olvidado el barquito de madera;
cae la tarde desvaida,
agazapado en el árbol asecha el felino.

Melodía engañosa la del pájaro enjaulado,
quién pudiera volar con alas libertarias,
la fragancia de las flores apacigua a las abejas,
frescura primaveral, en tarde de verano.

Y en la loma aterrada de tierras desgastadas,
el niño cansa al perro jugando al escondite,
el viejo mira el tiempo... le pican las narices,
la puerta entreabierta, ingenua, resignada..

Sentado en el banco, bajo la tupida enredadera,
bastón en mano, pasa el tiempo esperando..
el mirlo presumido, en el encorvado viñedo,
tras la ventana cortina, tras la cortina, ausencias..

Palmera, vigía de la casa,
alcanzaste a ver el mar;
bandera insigne de este patio,
exuberante en el tiempo,
madrigera en tu palmar.

Incorrupta destiladera, sed aliviadora,
redentora del campesino vencido;
en este patio cansino
algunas vidas encontradas,
muchas penas sin sellar.

Fuera...
sonrie el niño,
aguanta al perro, quiere entrar;
Dentro...
patio carcomido de recuerdos,
sueños olvidados y soledades,
¡Dios! ¿donde estarás?


autor:Victor Juan Pérez


pintura:Alfonso Dorta

sábado, 6 de diciembre de 2008

Para Iván y Raul Pérez


Esperaste
a que la estrella de Navidad,
diera luz al vientre de tu madre,
para dejar la placidez del refugio materno
y como jilgero en sus primeros vuelos,
salistes a volar de rama en rama
en el arbol de la vida.

El tiempo que quiere escapar,
lo queremos detener
en tus primeros pasajes vivientes,
y en el balanceo de la cuna,
observamos tus primeras miradas confusas,
queriendo cojer
con tus manitas aun sonrosadas,
mariposas de colores,
que danzando en las alturas
te entretienen.

Receloso tu hermano
que había llegado antes,
disimula dándote besos por tu llegada,
peligra el territorio,
el tiempo a dedicar,
la bicicleta de tres ruedas
el previlegio de ser el primero.
Celosas inquietudes inocentes
quedaran borradas,
por sueños y juegos compartidos.