Parece que fue ayer, cuando en las tardes de verano todos nos sentábamos en el patio sobre unos maderos viejos y bebiendo unos vasos de vino con queso, abuelo nos contaba sus historias cubanas, allá por tierras de Camagüey. Cortando caña o siendo carretero, enamorando con las guajiras mulatas, con las que el abuelo solía tomar café. El cantaba una goajira y recordaba con melancolía su tierra canaria.
Parece que fue ayer, cuando descansando bajo un nogal, cerca de los pajales, la neblina subía triste y sola entre pinos y castaños y cuando a lo lejos se oía el grito de un niño o el canto de un campesino cargado con su burro de papas con unas copas de mas.
También se escuchaba el ruido de la guagua pintada de rojo camino de la iglesia, llena de trabajadores y obreros sufridos de la construcción y de los campos.^
Yo partí, y todavía me pregunto porqué. Quizás bajo la presión colonialista, bajo la presión de un sistema extranjero, por los mismos motivos que nuestros abuelos partieron a Cuba y nuestros padres a Venezuela, mientras los hijos de los ricos iban a estudiar a Inglaterra. Quizás porque era un canario que miraba al mar y me preguntaba qué había más allá. O quizás para encontrarme a mi mismo o hallar el amor de una mujer. No lo sé.
Al dejar Tenerife, las parras de las huertas estaban floreciendo. Ayer una carta de mi hermana me decía "Este año tendremos bastantes uvas y nos acordaremos de ti".
Yo sigo lejos de casa luchando en un mundo banal y sin fin.
Pero un mundo que va a cambiar, que va a cambiar muy pronto. La historia, el tiempo y nosotros mayores y jóvenes, diremos la ultima palabra. Se que muy pronto va a cambiar.
Pero un mundo que va a cambiar, que va a cambiar muy pronto. La historia, el tiempo y nosotros mayores y jóvenes, diremos la ultima palabra. Se que muy pronto va a cambiar.
El porqué partimos.
El porqué luchamos.
El porqué queremos vivir mejor.
El porqué luchamos.
El porqué queremos vivir mejor.
Mujeres y niños, campesinos, pescadores, estudiantes , obreros, matemáticos, médicos e ingenieros. Porque todos formamos parte de la misma tribu. La tribu del mundo. El día en que podamos decir: ¡Que bonito!.
Parece que fue ayer, cuando al despedirme y darme la bendición, el abuelo me dijo. "Si cuando estés por allá, te enteras de que yo me fui, pídele a Dios que me haya perdonado".
Chucho Dorta: A abuelo Eustáquio.
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