
Bajaba de los altos de las medianías. atardecía en el valle y antes de terminar el día, me pareció bien ya que me cojía de paso, entrar en el guachinche de Perico el del valle, mojar el pico y seguir camino abajo.
Decisión acertada, porque el momento pasó a ser un buen rato, al ver que se encontraba en el lugar, un viejo amigo que conocí tiempos atrás y con la misma vestimenta blanca, sombrero y cinta en la cabeza. Mi sastifacción aumentó, cuando en la distancia al percibirse de mi presencia con un saludo me digo " te conozco de algo y no se de qué".
Le recordé las veces que nos vimos en el caserío de Masca (lugar que visitaba para meditar y encontrase consigo mismo) y nos veníamos juntos hasta La Orotava.
Después con su cortesía campechana me invitó a sentarme y a compartir las papas el vino y pescado salado que estaba pedido.
El momento pasó a ser un tiempo de larga duración, dejando que el llevase la conversación para gozar de los conocimientos y sabidurías que me ofrecía de nuestra tierra. hablándome del sometimiento en que ha estado y está el canario a través de la historia. Se expresaba como amante de la vida, de la paz y de la libertad. De los cabreros lo sabía todo, unos de la costa y otros de la cumbre: Juan Marrero, Candelario, Fidel el de Benijo, José, Eusebio, Manolillo el de los saltos de la Cruz Santa, Adriano y Tato de La Perdoma, Pablo( el abejón) de San Antonio, los hermanos José y Ramón de la LLanadas... me habló de los marginados en que estan los cabreros,
de que ellos son descendientes de los alzados Guanches y que su espíritus seguirán latiendo en el corazón de los dragos.
Su invitación a pasar por su casa, ver su museo particular y tomar un vaso de vino en su patio, no iba a suceder. No me imaginaba que ese "bueno amigo, hasta otro día" sería una despedida, hasta siempre...
Tumbada la noche, nos despedimos el en dirección a Aguamansa y yo hacia Tigayga.
Tiempos después, a raíz de su sorpresiva muerte, he vuelto a leer aquellos apuntes en textos y versos que me regaló en aquel encuentro en el guachiche y que tenia en su bolsa de tela.
Decir que las romerías, fiestas del baño de las cabras y otras manifestaciones folclóricas y deportivas no son las mismas sin su presencia. Para Chucho Dorta (siempre en el recuerdo) mi humilde homenaje.
autor:Victor Juan Perez.
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