Doña Dolores Chávez, natural de La Zamora y madre de Silvestre y Dominguito, fue una mujer con mucho rejo y mucho humor y para entenderlo, no tenemos mas que leer algunas de esas voladas relatadas por Mary Carmen y Aurora:
Por el día de los Santos Inocentes, había que estar con cuidado porque siña Dolores la de Chávez, se las gastaba a todos. En una ocasión hizo rolón y le puso un rollo de esparto dentro y luego se lo fue a llevar a una vecina que feliz y contenta lo puso a enfriar, hasta que su marido le pidió algo con que acompañar unos vasitos de vino, y el hombre muy educado partió en cuatro el postre, o al menos lo intentó..., porque cada vez que hincaba la cuchara, esta giraba en el patio como arte de magia, la magia que descubrió la vecina cuando a instancia de su esposo, rebuscó el rolón y encontró además del esparto la broma de seña Dolores.
"Ya esta bandida me la volvió a gastar"
¡Y como se las gastaba!... Un día cogió u perro de tiza que tenía uno ojos muy brillantes, lo envolvió en una pañoleta y se lo llevó, ni corta ni perezosa a seño Domingo el cestero, que además de hacer todo tipo de cestos, santiguaba a los vecinos.
Pues bien, el buen hombre ante el mal que tenía el presunto infante, dejó en lo que estaba traquinando y comenzó el rezado, desmayandose una y otra vez..., diciendo:
¡"Ñohh..., este chico si que tiene aire metido en el cuerpo..."!
¿Fuerte airón...! espero que ahora se le quite y pueda dormir toda la noche...".
Mientras esto decía, doña Dolores, entre risas, descubrió el engaño y lo que seño Domingo creyó humano, se transformó en una figura de perro que incluso parecía, con esos ojos brillantes, reírse también de la broma.
Las carreras que tuvieron que dar Dolores y su acompañantes femeninas fueron tremendas, porque el hombre en cuestión no se lo tomó muy bien y el enfado le duró muchos años en los que estuvo peleado.
Dominguito el de Chávez, natural de La Zamora al igual que su madre doña Dolores, es una de esas personas que siempre mostró un guiño propio de un gran artista, que más tarde se consagró como un actor y hombre de arte, un ser polifacetico, que tuvo una intensa vida, que se fue para Venezuela como muchos otros canarios, en busca de la fortuna y siendo uno de los mas queridos y renombrados actores de telenovelas y fotonovelas, de esas que hace algunos años alternaban espacio con los útiles de labores, o sea hilos, agujas, etc.
Dominguito, entre las veladas o fiestas que organizaba, cabe destacar, cuando vestía de toledanas a las chicas de los Morales, con unas faldas hechas por él, producto de unas pobres cortinas de cretonas que su abuela tenía en casa. Aprovechando que su abuela se había ido para Las Palmas, retiraba toda la leña del salón y llevándola a una cueva, improvisaba un pequeño escenario en donde daba rienda suelta a su genio.
A las chicas les hacía unas trenzas de espartos y las sacaba al escenario cantando:
" No vayas a Toledo, talavera si no es de día,
porque da mucho miedo pasar la noche sin compañía".
Para otra ocasión, trajo la mesa de Genaro el zapatero y salió Matilde Morales y Pepillo haciendo de enamorados:
"Andrés, salta pronto la pared..., corre... corre... que mi padre ya se fue...".
Entre las fiestas que organizaba, estaba la cabalgata de la alimentación, que organizaba Dominguito y consistía en un pasacalles por las fiestas de San Benito, llevando las mujeres calabazas en la cabeza, un collar de rosquetes o de pimientas, bubangos y zanahorias colgando de los trajes y los hombres se arreglaban con un gorro militar hecho de bolsas de cemento con una pimienta a modo de borla, portando en una mano un mechón de petróleo y en la otra sujetando una caña de millo a modo de mosquete.
De esta increíble y simpática manera marchaban, recorriendo las calles hasta Realejo Alto, utilizando como acompañamiento tambores y una especie de sonajero hecho de madera y chapas de refresco.
relatos extraidos del pregón de fiestas de La Zamora 1999, editado en el libro "La comarca de Juan de Zamora y Jorge de Grimón".
Isidro Pérez Brito.
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