
Tiene la azada dos puntas,
que no son de cornamenta,
sirven para arar la huerta
como lo jacen las yuntas.( cantado)
Si lo sabré yo bien,¡ vaya que si la sabré yo bien! ¿ verdad amigo ?. Losotros los hombres del campo lo sabemos bien, porque parece que naciéramos ya con una en la mano, si, pa arrancarle el corazón a la tierra; ¿o la muy desgraciada es la que nos arranca el corazón a losotros?. Montones de veces me lo has dicho tu, poro sin embargo no te he hecho caso sino que he seguido morrudo con lo mismo.
¿ Será que no se jacer otra cosa ?.
Eso mismo me dice Manolo el Majahierro, el marido de Juanita la Gata; el que tiene las bestias en la cerca del barranco el Perro. Poro el tamién está güeno pa sopa, el sirvió en la misma quinta que yo y allá todos lo llamaban el Revirado, si, aunque nunca tuve nada con el, poro si tenía que arreglar algún asunto..., ustedes ya me entienden, pos lo jacía por detrás y a traición.
A mi no me gusta esa clase de gente, yo lo saludo y punto. Tu lo sabes bien; yo prefiero ir a la venta de Seberiano el cojo y jincarme el vaso vino con Minguí el Sachacoles y Enriquí el Castellón, que con una guitarra y un timple tenemos juerga segura, luego tu me dices, “ámolos” y yo que no te jago caso y te tumbo atrás, como pa que me dejes tranquilo, poro al final me dejo convencer y me voy contigo.
Tamién hemos tenido ratos gracioso, ¿ te acuerdas cuando lo del elise?, si, cuando el día se jizo de noche, estaba cuidando la dula porque había que regar y conmigo estaban Fulgencio el Patapalo y el primo, Venancio el Pinto; yo no estaba muy enterado de aquello y ellos que me venían a ayudar empezaron a decirme que si era la fin del Mundo lo que iba a pasar; en esta descución estábamos cuando de pronto se empezó todo a oscurecer, aquellos dos salieron corriendo y gritando como alma que lleva el diablo.
¡Yo quiero morirme en mi casa, con los míos! Era lo que le oía decir.
Yo miré pal Sol y dispués pa la tarjea y me dije que la dula ya no la perdía y tuve que regar toda la finca solo porque no se veía ni un alma, entodabía me acuerdo de como cantaron los gallos y se echaron las gallina.
Poro no se rían ustedes, porque lo de Delfina la Gomera fue mas pior, pos no cogió a todos los chicos, y ella, y los acostó pa que la muerte los encontrara en la cama, cuando el marido llegó y se encontró con aquel cuadro, empezó a reirse que no había quien lo callara.( Empieza a reírse )
Sabes de que me estoy riendo ahora, seguro que no, de cuando fuimos juntos a la fiesta de San Pedro, si hombre, esa que jacen un arco de frutas y cosas de comer a la entrada; de cuando salió la procesión y luego salió una señorita rica gritando por toda la ladera.
¡Cójanme el mono! ¡Cójanme el mono!
Los hombres salieron corriendo a donde estaba la mujer pero ella seguía diciendo.
¡Cójanme el mono!
Hasta que se dieron cuenta que era un monito que se le había escapado.
Esa ves hubo cuento pa rato ya que todos se reían de la ocurrencia, la misma mujer se quedó dispués toda avergonzada porque sin quererlo se había puesto en redícalo delantre de todos.
Yo no conocía mucho del mundo ante de irme al cuartel porque siempre estuve en la finca ayudándole a mi padre y si no jaciendoles los mandados a mi madre, eramos mucho en casa y todos teníamos que jacer algo por los demas, dispues mis hermanos se fueron casando poro yo seguía igual, al lado de mis padres hasta que me llamaron a filas
Yo he tenido muy güenos momentos, cuando conocí a la mujer que sería mi marida, era la cosa mas linda que había visto; por lo menos pa mí, estaba en la verbena bailando con Catalina la bizca, cuando la escolumbre cerca de los padres, pensé que no iba a bailar conmigo porque antes se me trababan la palabras, poro si salió y sin darnos cuenta terminamos siendo novios aunque los padres no querían y se burlaban de ella por mi manera de hablar, nunca había sido demasiado feliz, yo, por las risas de los demás; cuando tenía que ir a comprar algo le decía a mi madre que me lo apuntara, pero aún así ella siguió conmigo en contra de lo que pensara la gente y sus padres y nos casamos, se llamaba Asunción poro todos la llamamos Sunta. Trabajamos juntos, vaya que si trabajamos, lo que tengo hoy no me lo ha dado nadie sino mi trabajo y el de mi mujel; tuvimos cinco hijos cuatro varones y Sunta,la niña, que se llama como la madre, fueron tiempos difíciles pero gracias a Dios no nos faltó la comida, porque en la finca que trabajé tenia de todo y nos servíamos de ella. Pero mi mujel me dejó solo, pronto, cuando la niña tenía seis años ella está en el centro dipués de Emilio, porque el mayor se llama como yo, Francisco, poro todos me llaman Pancho; dispués de la niña tuvimos a Tomás y por último a Eloy que es el más pequeño dispués de nacer el niño yo no se que pasó pero ella se fue yendo pa atrás, pa atrás, hasta que el Señor se la llevó, me parece que la estoy viendo, como si estuviera dormidita en la cama, nunca me pude casar con otro mujel, siempre les encontraba algún defeto.
Yo tenía que echar pa lantre, con mis cinco hijos y sin la mujel, ahí si que trabaje como un mulo, todos en la casa teníamos que jascer algo de pronto dejaron de ser niños pa ayudarme en la finca y en la casa.
El segundo se llamaba como mi padre y salió avispado el condenado, sabia de todo.
Un día cuando llegué a casa cansado como un mulo y con un güen jace de hierva al hombro, me encontré con que Suntita tenía todo hecho y estaba bañando a uno de los hermanos mas pequeños, ella estaba a punto de cumplir los siete años, era una niña con la carga de una mujer, me la quedé mirando un rato sin poder contener las lagrimas; si estaba cansado, poro se lo tuve que decir.
¡Anda mi niña vete a jugar un rato que yo lo termino de bañar!
Aun recuerdo su mirada de agradecimiento y el beso que me estampó en el cachete; nunca le importó mi falta de afeitado, al contrario, se ría como un cascabel cuando me daba un beso o me acariciaba.
Siempre me llamó “paito”, y yo pa ella hasta hoy que está casada soy su paito y ella pa mi..., güeno, pos no hay quien me la toque. Yo no les dije que la eligieron la reina de las fiestas del barrio. ¡Estaba preciosa! No porque fuera mi hija..., los hermanos estaban orgullosos de ella y esa noche no dejaron de echarle bromas y pa me ver creo que ese día fue cuando le salió el novio con el que se casó y es su marido.
Hoy solo me queda el más pequeño, porque ya todos se han casado, poro si que tengo que darle gracias a Dios porque nunca me he sentido solo y siempre en casa hay algún hijo, y si no los nietos, que te dan nuevas ganas de vivir.
Y eso tu lo sabes bien, si muchas veces me ayudabas pa que el sol no me derritiera en el surco, o cuando caía esa posma fría que cala hasta los huesos, (riéndose), y sin embargo corrías como un condenado cuando la brisa asoplaba más de la cuenta; ¿verdad?, ¡que no sabrás tu de mi; sombrero!
Autor : Francisco Hernández
que no son de cornamenta,
sirven para arar la huerta
como lo jacen las yuntas.( cantado)
Si lo sabré yo bien,¡ vaya que si la sabré yo bien! ¿ verdad amigo ?. Losotros los hombres del campo lo sabemos bien, porque parece que naciéramos ya con una en la mano, si, pa arrancarle el corazón a la tierra; ¿o la muy desgraciada es la que nos arranca el corazón a losotros?. Montones de veces me lo has dicho tu, poro sin embargo no te he hecho caso sino que he seguido morrudo con lo mismo.
¿ Será que no se jacer otra cosa ?.
Eso mismo me dice Manolo el Majahierro, el marido de Juanita la Gata; el que tiene las bestias en la cerca del barranco el Perro. Poro el tamién está güeno pa sopa, el sirvió en la misma quinta que yo y allá todos lo llamaban el Revirado, si, aunque nunca tuve nada con el, poro si tenía que arreglar algún asunto..., ustedes ya me entienden, pos lo jacía por detrás y a traición.
A mi no me gusta esa clase de gente, yo lo saludo y punto. Tu lo sabes bien; yo prefiero ir a la venta de Seberiano el cojo y jincarme el vaso vino con Minguí el Sachacoles y Enriquí el Castellón, que con una guitarra y un timple tenemos juerga segura, luego tu me dices, “ámolos” y yo que no te jago caso y te tumbo atrás, como pa que me dejes tranquilo, poro al final me dejo convencer y me voy contigo.
Tamién hemos tenido ratos gracioso, ¿ te acuerdas cuando lo del elise?, si, cuando el día se jizo de noche, estaba cuidando la dula porque había que regar y conmigo estaban Fulgencio el Patapalo y el primo, Venancio el Pinto; yo no estaba muy enterado de aquello y ellos que me venían a ayudar empezaron a decirme que si era la fin del Mundo lo que iba a pasar; en esta descución estábamos cuando de pronto se empezó todo a oscurecer, aquellos dos salieron corriendo y gritando como alma que lleva el diablo.
¡Yo quiero morirme en mi casa, con los míos! Era lo que le oía decir.
Yo miré pal Sol y dispués pa la tarjea y me dije que la dula ya no la perdía y tuve que regar toda la finca solo porque no se veía ni un alma, entodabía me acuerdo de como cantaron los gallos y se echaron las gallina.
Poro no se rían ustedes, porque lo de Delfina la Gomera fue mas pior, pos no cogió a todos los chicos, y ella, y los acostó pa que la muerte los encontrara en la cama, cuando el marido llegó y se encontró con aquel cuadro, empezó a reirse que no había quien lo callara.( Empieza a reírse )
Sabes de que me estoy riendo ahora, seguro que no, de cuando fuimos juntos a la fiesta de San Pedro, si hombre, esa que jacen un arco de frutas y cosas de comer a la entrada; de cuando salió la procesión y luego salió una señorita rica gritando por toda la ladera.
¡Cójanme el mono! ¡Cójanme el mono!
Los hombres salieron corriendo a donde estaba la mujer pero ella seguía diciendo.
¡Cójanme el mono!
Hasta que se dieron cuenta que era un monito que se le había escapado.
Esa ves hubo cuento pa rato ya que todos se reían de la ocurrencia, la misma mujer se quedó dispués toda avergonzada porque sin quererlo se había puesto en redícalo delantre de todos.
Yo no conocía mucho del mundo ante de irme al cuartel porque siempre estuve en la finca ayudándole a mi padre y si no jaciendoles los mandados a mi madre, eramos mucho en casa y todos teníamos que jacer algo por los demas, dispues mis hermanos se fueron casando poro yo seguía igual, al lado de mis padres hasta que me llamaron a filas
Yo he tenido muy güenos momentos, cuando conocí a la mujer que sería mi marida, era la cosa mas linda que había visto; por lo menos pa mí, estaba en la verbena bailando con Catalina la bizca, cuando la escolumbre cerca de los padres, pensé que no iba a bailar conmigo porque antes se me trababan la palabras, poro si salió y sin darnos cuenta terminamos siendo novios aunque los padres no querían y se burlaban de ella por mi manera de hablar, nunca había sido demasiado feliz, yo, por las risas de los demás; cuando tenía que ir a comprar algo le decía a mi madre que me lo apuntara, pero aún así ella siguió conmigo en contra de lo que pensara la gente y sus padres y nos casamos, se llamaba Asunción poro todos la llamamos Sunta. Trabajamos juntos, vaya que si trabajamos, lo que tengo hoy no me lo ha dado nadie sino mi trabajo y el de mi mujel; tuvimos cinco hijos cuatro varones y Sunta,la niña, que se llama como la madre, fueron tiempos difíciles pero gracias a Dios no nos faltó la comida, porque en la finca que trabajé tenia de todo y nos servíamos de ella. Pero mi mujel me dejó solo, pronto, cuando la niña tenía seis años ella está en el centro dipués de Emilio, porque el mayor se llama como yo, Francisco, poro todos me llaman Pancho; dispués de la niña tuvimos a Tomás y por último a Eloy que es el más pequeño dispués de nacer el niño yo no se que pasó pero ella se fue yendo pa atrás, pa atrás, hasta que el Señor se la llevó, me parece que la estoy viendo, como si estuviera dormidita en la cama, nunca me pude casar con otro mujel, siempre les encontraba algún defeto.
Yo tenía que echar pa lantre, con mis cinco hijos y sin la mujel, ahí si que trabaje como un mulo, todos en la casa teníamos que jascer algo de pronto dejaron de ser niños pa ayudarme en la finca y en la casa.
El segundo se llamaba como mi padre y salió avispado el condenado, sabia de todo.
Un día cuando llegué a casa cansado como un mulo y con un güen jace de hierva al hombro, me encontré con que Suntita tenía todo hecho y estaba bañando a uno de los hermanos mas pequeños, ella estaba a punto de cumplir los siete años, era una niña con la carga de una mujer, me la quedé mirando un rato sin poder contener las lagrimas; si estaba cansado, poro se lo tuve que decir.
¡Anda mi niña vete a jugar un rato que yo lo termino de bañar!
Aun recuerdo su mirada de agradecimiento y el beso que me estampó en el cachete; nunca le importó mi falta de afeitado, al contrario, se ría como un cascabel cuando me daba un beso o me acariciaba.
Siempre me llamó “paito”, y yo pa ella hasta hoy que está casada soy su paito y ella pa mi..., güeno, pos no hay quien me la toque. Yo no les dije que la eligieron la reina de las fiestas del barrio. ¡Estaba preciosa! No porque fuera mi hija..., los hermanos estaban orgullosos de ella y esa noche no dejaron de echarle bromas y pa me ver creo que ese día fue cuando le salió el novio con el que se casó y es su marido.
Hoy solo me queda el más pequeño, porque ya todos se han casado, poro si que tengo que darle gracias a Dios porque nunca me he sentido solo y siempre en casa hay algún hijo, y si no los nietos, que te dan nuevas ganas de vivir.
Y eso tu lo sabes bien, si muchas veces me ayudabas pa que el sol no me derritiera en el surco, o cuando caía esa posma fría que cala hasta los huesos, (riéndose), y sin embargo corrías como un condenado cuando la brisa asoplaba más de la cuenta; ¿verdad?, ¡que no sabrás tu de mi; sombrero!
Autor : Francisco Hernández
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